Este vídeo lo explica. La Web semántica, según la Wikipedia:
se basa en la idea de añadir metadatos semánticos a la World Wide Web. Esas informaciones adicionales «que describen el contenido, el significado y la relación de los datos» se deben proporcionar de manera formal, para que asá sea posible evaluarlas automáticamente por máquinas de procesamiento. El objetivo es mejorar Internet ampliando la interoperabilidad entre los sistemas informáticos y reducir la necesaria mediación de operadores humanos.
Este vídeo, encontrado en El Caparazón vía webéame, lo explica perfectamente. Gracias a Dolors Reig por los subtítulos en español.
La transición de la web actual a la web semántica puede implicar un coste altísimo si
tenemos en cuenta el volumen de contenidos que ya forman parte de la web. Crear y
poblar ontologías supone un esfuerzo extra que puede resultar tedioso cuando se agregan
nuevos contenidos, pero directamente prohibitivo por lo que respecta a integrar los miles
de gigabytes de contenidos antiguos. Las estrategias más viables combinan una pequeña
parte de trabajo manual con la automatización del resto del proceso. Las técnicas para la
automatización incluyen, entre otras, el mapeo de la estructura de bases de datos a
ontologías, el aprovechamiento, previa conversión, de los metadatos y estándares de
clasificación presentes en la web (y fuera de ella), y la extracción automática de
metadatos a partir de texto y recursos multimedia.
Otra dificultad importante a la hora de realizar la web semántica en la práctica es la de
consensuar ontologías en una comunidad por poco amplia que sea. Converger a una
representación común es una labor más compleja de lo que puede parecer, ya que
típicamente cada parte del sistema conlleva peculiaridades necesarias, y un punto de vista
propio que a menudo necesitan incidir en la propia ontología. La representación del
mundo no es neutra respecto al uso que se le va a dar: tanto un dietista como un biólogo
tienen conocimiento sobre las plantas, pero su representación de esa materia es muy
distinta, y probablemente no sería adecuado imponer la misma representación para ambas
perspectivas. Las vías para salvar esta dificultad consisten en compartir ontologías para
las áreas comunes en que puede tener lugar una interacción o intercambio de información
entre las partes, y establecer formas de compatibilidad con las ontologías locales,
mediante extensión y especialización de las ontologías genéricas, o por mapeo y
exportación entre ontologías.
Eh, menudo apodo has elegido, es irrepetible 😛
Muchas gracias por tu interesantísima aportación 🙂